
Catalina Andrade de Cifuentes nació en Natagaima, Colombia en 1916. A la temprana edad de 17 años contrajo matrimonio con Don Celestino Cifuentes Gómez, y juntos tuvieron dos hijos, Jairo y Mary.
Como matriarca de la familia, Catalina fue cariñosa y protectora de sus hijos. Trabajó duro para proveer las mejores oportunidades para ellos. Alrededor de los años 1940s la mejor educación era estudiar en Estados Unidos, y ella tuvo la certeza de asegurarse que sus hijos recibieran lo mejor. Los matriculó a los dos en escuelas Americanas y posteriormente en universidades en Boston.
Además de compromisos familiares, Catalina siguió una vida de trabajo vigorosa, ayudando a su marido en sus negocios, los cuales inicialmente incluyeron una cadena de cinco radiodifusoras. Catalina era una mujer muy inteligente, con grande astucia con respecto a los negocios. Ella tuvo la gran visión de identificar oportunidades para distribuir varios tipos de artículos de hogar, hechos en la región. Un tiempo después Catalina añadió a su visión de pionera cuando comenzó a importar artículos del exterior. Algunos de esos artículos fueron hechos en Alemania, Francia y Japón. Todo esto ocurrió en una época cuando las mujeres solo debían dedicarse al cuidado de sus hijos, sus maridos y sus hogares.
Catalina fue una dama de cultura exquisita, de temperamento sereno y de nobleza imponderable. Se hizo acreedora del respeto y estimación de todo el personal que trabajo al servicio de sus emisoras, almacenes, así como en su vida privada.
Catalina fue una mujer progresista, tan es así que en los años 1950s ella hizo cosas que para entonces no se consideraban normales si una mujer las hacía. Ella fue una mujer totalmente independiente. Además de ser una de las primeras mujeres en Colombia que participó activamente en el dominio masculino de los negocios, también fue una de las primeras en obtener su licencia de manejar. Catalina no estuvo satisfecha con solo manejar un carro, e igualmente se sintió a gusto manejando su motocicleta por las calles ásperas de la región del interior en Colombia.
Catalina fue una mujer muy generosa con su tiempo y provisión de recursos a su comunidad Girardoteña. Este fue un don muy legendario. Ella contribuyó de su propia voluntad a una gran cantidad de asociaciones de caridad, deporte y cultura, locales a su región.
Al final de los años 1980s, sus dos hijos habían inmigrado a Australia. Catalina decidió también venir a este país, a unirse con sus hijos, en parte debido a las condiciones de inseguridad que gradualmente se hacían mas presentes en Colombia. Para lograr este motivo, ella tuvo que deshacerse de negocios que hasta entonces todavía estaban bajo su control. A los 76 años, o sea hace 16 años, Catalina partió con valor de Colombia a comenzar una nueva vida en este gran país.
Bajo el cuidado y atenciones de sus hijos, nietos y recientemente bisnietos, Catalina se adapto muy bien a su nuevo hogar. Ella quedo encantada con animales Australianos que se le hacían 'extraños', y le fascinaba visitar los jardines botánicos con su flora nativa tan espectacular. Por supuesto que reflejando en esta etapa de su vida, puedo agregar que ella deleitaba de participar en reuniones donde se podía encontrar con sus amigas latinoamericanas en Brisbane.
Nosotros, como representantes de la familia de Catalina en Australia, damos gracias infinitas a Dios por su vida, y por las bellas memorias que siempre mantendremos en nuestros corazones.
AMEN.

